Aryanne -

Mi nombre es Aryanne Daniela Cabrera Vázquez, tengo 25 años de edad y mi historia empieza casi desde que tengo memoria.

Siempre fui gorda. Como antecedente, mi familia siempre ha tenido sobrepeso u obesidad, sólo que antes esta condición se veía normal o era sinónimo de “salud”. No me causaba tanto problema, de hecho, mi apodo era “gorda”, en el buen sentido de la palabra.

Pero no me molestaba, hasta que llegué a la secundaria, en donde mis compañeros me molestaban por mi “peso extra” y me ponían sobrenombres. En los bailables, nadie quería bailar conmigo porque era gorda y arruinaba su imagen.

En mi grupo de amigas yo era la fea, con quien nadie quería hablar, ni relacionarse. Inclusive, en los festivales nadie bailaba conmigo.

Ahí empecé a hacer ejercicio e intenté bajar de peso. Digo, lo intenté porque nunca tuve asesoría médica o profesional. Bajé algunos kilos y los mantuve hasta que entré a la universidad, pero sacrificando comidas. De hecho, durante la preparatoria llegué a presentar anorexia. Para mí era genial, ya que era “delgada”, pero mi aspecto no era para nada saludable.

Ya durante la universidad me olvidé del aspecto de mi peso, y antes de terminar mi carrera me casé.

Decidí colocarme como método anticonceptivo el implante subdérmico. Al principio, cuando me lo coloqué, bajé 6 kilos, pero después de 6 meses de uso me confié y comencé a subir de peso nuevamente y fue cuando alcancé a subir más de 20 kilos.

Comencé a comprar tallas más grandes para sentirme “cómoda”, hasta que llegó un punto en donde ya no encontraba ropa que a mí me gustara de mi talla. Inclusive, las tallas extra grandes no me quedaban.

Empecé a dejar de tomarme fotos, no me gustaba mirarme al espejo y me decidí por el camino fácil: Utilizar métodos “naturales”, los cuales no me provocaban bajar de peso y mis malestares generales aumentaban.

Intenté medicamento alópata, pero tampoco mi cuerpo lo aceptó, ya que presentaba efectos secundarios muy severos y mi salud y mi peso no mejoraban.

Un día, en Facebook, vi el anuncio del Plan Cambridge y decidí intentarlo. Fue cuando comencé a tomar el régimen con el que sí noté cambios en mi peso, en mi talla e inclusive podía notar cómo la grasa de mi abdomen, brazos y piernas iba reduciéndose.

Llevo 2 meses con el Plan Cambridge. Cuando lo inicié pesaba 88 kg, medía 1.59 cm y ahorita peso 78 kg y he bajado 2 tallas. Mi cintura empezó en 98 cm y ahorita mide 90 cm. Mi aspecto no luce mal, me siento muy bien, muy feliz.

Y mi esposo y mi familia notan el cambio. Ahora me dicen “la flaca”, aunque todavía no lo estoy porque aún no llego a mi peso ideal, pero los comentarios positivos y que los demás lo noten me hace sentir bien y más comprometida con el Plan.

Recuerdo que en mi graduación llevé un vestido rojo y le decía a mi familia que parecía una enorme manzana roja. Se reían y de ahí se me quedó también ese apodo de “manzana”. Yo les decía: “No es sólo una manzana, sino una enorme manzana”.

Y hace apenas una semana fui a una fiesta, a la cual llevé un vestido verde y le dije a mi papá: “Ya no soy una enorme manzana, ahora sólo soy una manzana y ahora soy una manzana verde, aunque lo digo de broma”.

Sé que todavía me falta, pero me alegra mucho ver el antes y el después. Cuando antes me avergonzaban mis fotos, ahorita las tomo como una motivación para no regresar a ese peso y a ese aspecto que a mí no me gustaba.

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