Héctor -

A mis 65 años de edad pensé que ya no había solución para la obesidad que cargaba.

Y aunque ya no me interesaba como me veía, dentro de mí me sentía cansado y pesado.

Yo ya había intentado varias cosas y dietas para bajar de peso, pero nunca vi resultados. Sólo era una estafa y al final lo que terminó enflacando fueron mi cartera y mi economía.

Un día me hablaron del Plan Cambridge para bajar de peso y aunque con muchas dudas, porque pensé que era igual a todo lo demás, me decidí a intentarlo.

La forma como me explicaron el tratamiento de Cambridge me animó, me convenció y acepté seguir el plan para bajar de peso con gusto.

¡No podía creerlo! Los resultados del programa Cambridge aparecieron a la primera semana de haberlo iniciado: ¡Bajé 7 kg! Y en sólo una semana.

Eso me animó a seguir. Muy al contrario de lo que me había ocurrido con otras dietas, que no me funcionaban o me bajaban muy poco de peso, el Plan Cambridge logró lo que parecía imposible.

Y los resultados siguieron dándose de forma maravillosa. Cada vez que iba a consulta con mi nutrióloga notábamos que bajaba no menos de 3 kg.

En total, bajé 30 kg en 3 meses. Algo sorprendente y a mi edad no lo podía creer.

Hoy puedo decir que tomar el Plan Cambridge fue la mejor decisión que pude haber tomado porque logré deshacerme de toda la grasa que estaba cargando en mi cuerpo.

Me siento más joven, vivo y alegre. A medida que avanzaba mi tratamiento con Cambridge yo veía que me desinflamaba como un globo al que se le quitaba el aire. Sentía que reducía mi cintura y salía más que feliz, “más vivo” de cada consulta.

Así que acudir a la siguiente cita por mi tratamiento era algo que esperaba con ansias porque deseaba ver cuánto había bajado y, en efecto, cada vez bajaba más y más, y de forma muy rápida.

Esos 30 kilos que perdí y haber cambiado mi talla de ropa de la 40 a la 34 me hacía ver mucho más joven frente al espejo y en mi interior con muchas más ganas de vivir.

Estoy muy agradecido con mi nutrióloga Vanessa y con Cambridge por cambiar mi vida. Ellos ayudaron a salvar mi vida y a lograr el objetivo y el sueño que había tenido por mucho tiempo: Bajar de peso, verme bien.

Recuerdo que desde niño recibía burlas de mucha gente, no sólo de desconocidos, sino también de personas cercanas a mí.

También recuerdo haber estado deprimido muchas veces y desganado de hacer las cosas. No tenía una motivación, pero sí muchas críticas por como me veía.

La obesidad que cargué por años hizo estragos en mi cuerpo con la edad: Me dolían las rodillas, sufría de lumbalgia, y la escoliosis de mi columna vertebral y los dolores eran más intensos.

Mi lugar de trabajo es una cafetería y, la verdad, a la edad que tengo es una bendición seguir trabajando.

Ahí presto mis atenciones a los clientes, pero con mi panza a menudo estorbaba en los pasillos de las mesas donde estaban los comensales y eso era algo penoso para mí, llegaron a insultarme, que me arrimara más porque no cabía.

Mis amigos  se burlaban de mí, los comentarios de mis parientes eran fuertes y dentro de mí había mucha resignación.

Ahora mi esposa está orgullosa de mí y podemos dormir de lujo en la cama como si fuéramos jóvenes aún.

Bajar de peso para mí fue un milagro y un sueño hecho realidad.

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