Fabiola -

Mi problema de sobrepeso comenzó hace 15 años cuando fui diagnosticada con artritis reumatoide. 

Para controlar la enfermedad y calmar el dolor en mis articulaciones me comenzaron a administrar cortisona y ese médicamente me hizo subir de peso.

Mi salud empeoraba, al punto de que llegué a ser dependiente de mi familia. Mi hija me peinaba, me ayudaba a secarme porque yo no podía levantar los brazos por mi artritis, los dolores aumentaban y a eso se sumaba mi subida de peso, lo que empeoró mi situación.

Era claro. El sobrepeso estaba empeorando mi enfermedad, por lo que mis doctores me pedían insistentemente que bajara de peso.

Pero, además, con los años también me diagnosticaron hipotiroidismo y neuropatía.

Preocupada, confieso que intenté muchas dietas, demasiadas, y ninguna me funcionó o simplemente terminaba dejándolas por muchas razones: Porque no me daban resultados, porque pensaba que interferirían con mis medicamentos o con mis tratamientos de salud o porque me aburrían.

Y mi vida se volvió incómoda con el sobrepeso. Tomarme fotos era algo desagradable, por lo que las evitaba y si no tenía manera de evitarlo, entonces me ponía detrás, donde sólo saliera mi cara y mi cuerpo quedara oculto.

También me sentía incómoda con la ropa que me ponía y optaba por no ponérmela porque no se me veía bien, ni me sentía bien.

Un día, una de mis sobrinas, que tiene 40 años y le diagnosticaron cáncer, me dijo: “Tía, ya no subas más de peso, no te ves bien. Te veías más bonita antes”, y esto me cambió definitivamente la forma en que estaba viendo mi vida y mis problemas de salud.

Y me dije: “¿Qué es bajar de peso frete a un cáncer? ¿Qué puede ser lo mío comparado con lo de ella?”.

Fue ella la que me motivó a bajar de peso, ella me sacudió, ella me impulsó a tomar la decisión de encontrar una solución real a mi problema de sobrepeso.

Y justo por esos días me encontré por casualidad con un anuncio en Facebook de Cambridge que decía que sus malteadas eran deliciosas y que ayudaban a bajar de peso. Y aunque lo dudé, decidí buscar el producto y probarlo.

Pero antes, lo consulté con mi doctor porque no podía arriesgarme a tomar algo que le hiciera daño a mi cuerpo y a mi salud, y sobre todo que esos productos no interfirieran con mis medicamentos o empeoraran mis problemas de salud.

Mi médico revisó el contenido de los productos Cambridge y me dijo que podía tomármelos sin ningún temor, pues sólo contenían vitaminas y minerales, y esto fue lo que hizo que decidiera intentar una dieta más, que resultó ser muy distinta a todas las anteriores que había hecho.

Comencé con las malteadas Cambridge y me parecieron demasiado ricas para ser verdad, y me preguntaba cómo un producto de dieta podía ser tan rico y es tan rico que cuando me las preparo mis hijos me piden una probadita.

Generalmente, los productos de dieta no saben bien, pero los productos Cambridge me los quiero tomar, son distintos y, sobre todo, son maravillosos en cuanto a resultados.

Ayudada por mi nutrióloga, Gabriela Covarrubias, he logrado perder alrededor de 10 kilos en 5 meses, aproximadamente. Y voy a continuar con mi Plan Cambridge porque ha sido la única dieta que me ha funcionado, porque con Cambridge no hay rebotes y porque Cambridge me ayudó a ver la vida de otra manera.

Cambridge me enseñó a comer, por ejemplo. Yo antes de Cambridge desayunaba normalmente, comía igual, pero en la cena me excedía y eso también contribuyó muchísimo a mi sobrepeso. Cambridge me enseñó qué debía comer, en cuánta cantidad y qué productos definitivamente no podía consumir.

Hoy, mi mayor motivación es ver lo que Cambridge me ayudó a lograr: Los resultados que veo en mi cuerpo y en mi estado de ánimo. Me veo distinta, ya me quiero tomar fotos, y hasta vestido de baño me pongo cuando voy a la playa, ya me pongo blusas sin mangas y mi estado de salud mejoró notablemente. Mis doctores me han felicitado.

Yo a Cambridge no lo voy a dejar, ni siquiera cuando termine mi tratamiento de pérdida de peso. Mantendré la malteada como mi cena, es el premio que yo espero cada noche antes de irme a la cama.

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