Lucy -

De soltera, mi peso fue de entre 48  a 54 kilos, con una estatura de 1.52 cms. Sin embargo, en mis embarazos llegué a pesar hasta 85 kilos.

Tenía sobrepeso y no me sentía bien estando así. Además, mi estatura agrandaba el problema y no me gustaba como me veía.

Así que me esforcé y lo intenté, pero lo intenté mal y nada me dio resultado. Hice varias dietas y lo más que lograba  bajar era de 3 a 4 kilos en 3 meses. Con mucho esfuerzo, alguna vez vi cómo la báscula marcaba 69.5 kilos, pero de ahí hacia abajo ya no se movían los números.

Creo que el problema no se resolvía por muchas razones. Yo no hacía ejercicio, la rutina  era pesada con trabajo, casa e hijos al mismo tiempo, lo cual me impedía llevar mis dietas y terminarlas y además no veía resultados significativos en pérdida de peso, por más que yo me esforzara.

A mis 47 años y con un sobrepeso que no había podido solucionar, una amiga me recomendó la dieta Cambridge, me dijo que era muy efectiva en pérdida de peso, que sólo necesitaba querer lograrlo, que era muy rápido conseguir los resultados y que no había rebote.

Así que decidí buscarlos y me recomendaron con quien sería mi nutrióloga, Gabriela Covarrubias, quien me explicó en qué consistía el Plan Cambridge, cómo debía seguirlo y los beneficios que mi cuerpo obtendría con los resultados del Plan en cuanto a pérdida de peso.

Yo quería bajar de peso, yo quería que mi vida cambiara y pensé: “Si a otros les ha funcionado, por qué a mí no?”, así que sin dudarlo comencé con mi plan de pérdida de peso.

Inicié el 1 de marzo de este año (2018) pesando 69.5 kilos, sintiéndome cansada, fatigada y hasta enferma. En dos meses logré pesar 60 kilos y me he logrado mentener en ese peso, aunque sé que puedo bajar más.

Hoy, mi realidad es otra gracias a los productos y a la dieta de Cambridge, que me enseñó a elegir bien lo que como para no dañar mi organismo. Aprendí que puedo comer sin morirme de hambre y sin subir de peso porque el secreto está en nuestros hábitos alimenticios, en lo que decidimos comer.

También logré entender que de nuestra alimentación dependen muchas cosas como enfermedades que no tendríamos por qué padecer si consumiéramos productos saludables. Ahora ya lo sé.

Cambridge le dio un giro total a mi vida, mi entorno cambió y las personas que me ven se soprenden, me preguntan qué fue lo que hice para bajar de peso, que si me operé, dicen que me veo más joven y, la verdad, sí me siento más joven y con más energía para hacer todas mis actividades.

Ahora, me levanto cada mañana feliz, queriéndome ver en el espejo, porque me veo diferente, me veo bonita, con ganas de hacer cosas nuevas, con ganas de salir y me felicito por haberlo intentado y haberlo logrado en tan poco tiempo.

Hoy soy coach, me gusta apoyar a gente con sobrepeso y me gusta ver en sus rostros la misma alegría que pude ver en el mío cuando logré bajar de peso.

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