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Tus huesos y el sobrepeso: la osteocalcina

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Mathieu Ferron, investigador del Instituto de Investigación Clínica de Montreal (IRCM) y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montreal ha pasado la última década estudiando una hormona llamada osteocalcina.

Algo que no mucha gente sabe es que tu esqueleto es mucho más que la estructura que sostiene tus músculos y otros tejidos. También produce hormonas. La osteocalcina afecta la forma en la que metabolizamos el azúcar y la grasa.

“Una de las funciones de la osteocalcina es aumentar la producción de insulina, lo que a su vez reduce los niveles de glucosa en la sangre“, explicó Ferron. “También puede protegernos de la obesidad aumentando el gasto de energía”.

Los estudios han demostrado que, para algunas personas, los cambios en las concentraciones de osteocalcina en la sangre incluso pueden ayudar a evitar la diabetes.

“Cuando se produce en los osteoblastos, la osteocalcina está inactiva”, señaló Ferron.

La osteocalcina inactiva tiene una pieza más que la osteocalcina activa. Los investigadores examinaron las diferentes enzimas presentes en las células donde se produjo la osteocalcina que podría ser responsable de cortar la pieza en cuestión, en un grupo de ratones.

El equipo de Ferron logró identificarla, es la Furina.

La Furina hace que la osteocalcina se active y la hormona se libera en la sangre.

“Demostramos que cuando no había furina en las células óseas, la osteocalcina inactiva se acumulaba y todavía se liberaba. Pero esto condujo a un aumento en los niveles de glucosa en sangre. Y una reducción en el gasto de energía y la producción de insulina”. Dijo Ferron.

La eliminación de la Furina también tuvo un efecto inesperado: redujo el apetito de los ratones. “Confiamos en que la ausencia de furina fue la causa”, dijo Ferron.

De hecho, su equipo demostró que la osteocalcina por sí misma no tiene efecto sobre el apetito. “Nuestros resultados sugieren la existencia de una nueva hormona ósea que controla la ingesta de alimentos”, dijo Ferron.

 

Mientras las investigaciones siguen, es importante compartir las nuevas investigaciones con nuestros pacientes. Así hacemos consciencia sobre cómo pueden cuidarse mejor.

 

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